Conversaciones con Mónica ·
Conversación 2
Quizá lo recuerdes enseguida. O quizá tengas que retroceder bastante para encontrar ese momento.
Muchas mujeres nos hemos acostumbrado a trabajar, cuidar, organizar y resolver. Conocemos los horarios y las necesidades de quienes nos rodean, pero cuando nos preguntamos qué nos gustaría hacer a nosotras, la respuesta ya no sale tan fácilmente.
«Cuando tenga tiempo», nos decimos.
Cuando termine este proyecto. Cuando haya menos trabajo. Cuando todo esté más tranquilo.
Y lo nuestro va quedando para después.
¿Qué disfrutabas y has ido dejando?
Quizá leer una novela, bailar, pintar, caminar sin prisa o quedar con una amiga.
A veces dejamos esas cosas por una necesidad concreta. Después, las circunstancias cambian, pero la costumbre de dejarnos para el final permanece.
Recordar lo que disfrutabas puede darte una pista. También puedes descubrir que hoy te apetece algo diferente. No tienes que volver a ser la de antes para encontrar algo que te haga bien ahora.
Cuando tienes un rato, ¿te permites disfrutarlo?
Puede que consigas sentarte con un café y, mientras lo tomas, estés repasando mentalmente todo lo pendiente. O que salgas a caminar sintiendo que deberías estar haciendo otra cosa.
Entonces aparece la culpa, como si dedicarte un momento necesitara una explicación.
Si te ocurre, observa qué te dices: ¿sientes que primero tienes que terminarlo todo para poder descansar o disfrutar?
Siempre puede quedar algo por hacer. Y también hay responsabilidades reales que dejan muy poco margen. Por eso, buscar un espacio propio empieza por reconocer cómo es tu vida hoy y qué necesitas para hacerle un lugar.
¿Qué pequeño espacio podrías recuperar esta semana?
Piensa en algo posible y que te apetezca de verdad. Tal vez veinte minutos de lectura, una conversación con una amiga o escuchar música sin hacer otra cosa a la vez.
Elige una sola cosa y busca cuándo podrías hacerla. Si necesitas acordarlo con alguien o pedir ayuda, ese puede ser el primer paso.
Y cuando llegue ese momento, intenta no convertirlo en otra tarea que cumplir. Date permiso para preguntarte:
«¿Qué me apetece hacer ahora?»
Puede que al principio incluso te cueste responder. Llevas tiempo pendiente de muchas cosas. Volver a reconocer tus ganas también necesita práctica.
Quédate con esta idea…
Lo que te gusta también merece un lugar en tu vida, aunque queden cosas pendientes.
¿Hay algo que disfrutas y te gustaría recuperar? Si te apetece, puedes compartirlo conmigo.
Seguimos conversando.
Mónica